lunes, 7 de enero de 2013

Valor de cambio vs. Valor de uso


Texto publicado en el nº 7 de la edición impresa de NOTON

Nuestra decadente civilización, incapaz ya de controlar las fuerzas que ha desencadenado, con una ética, una cultura, una filosofía y una vida cotidiana muy por debajo de sus capacidades técnicas, ha llegado a tal extremo en su fetichismo por el valor de cambio que ha situado a éste, no ya muy por encima del valor de uso, sino muy por encima de cualquier otra consideración. 


Ahora, en el momento extraeconómico de la crisis, cuando el capitalismo no respeta sus propias leyes y pide a gritos la intervención estatal para sobrevivir, bajo la forma de rescates al sector financiero con capital público, el poder despliega su hegemonía cultural e intenta inocular a la población con consignas orwellianas del tipo: hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, las medidas las impone la realidad, no hay otra alternativa... Mantras ideológicos cuyo objeto es culpabilizar, resignar y llevar a la inacción, e incluso generar una pervertida solidaridad entre dominadores y dominados. Por eso, es necesario romper esta lógica impuesta por quienes mandan el mundo del valor invertido, reclamar el valor de uso frente al valor de cambio y afirmar No hemos vivido por encima de nuestra posibilidades. ¡Hemos vivido y estamos viviendo por debajo de nuestras capacidades!


No hemos vivido por encima de nuestra posibilidades. ¡Hemos vivido y estamos viviendo por debajo de nuestras capacidades!

Hay alternativas, estas pasan por comprender y hacer comprender que el mundo que desde las esferas de poder se nos presenta como objetivo, es un constructo ideológico y que por tanto, se puede transformar, superar. Uno de los grandes constructos, de los artefactos ideológicos del sistema es tan antiguo como el capitalismo mismo, se trata de la alienación del valor de uso por el valor de cambio.

Esta enfermedad congénita de la civilización capitalista, que está consumiendo el planeta entero convirtiendo a todo ser viviente y a toda cosa inerte en mercancía unida a un determinado valor de cambio, hace que una buena metáfora para nuestra civilización sea la del niño autista hollywoodense que es capaz de resolver complegísimos problemas matemáticos, pero es incapaz de entender si su madre está triste o alegre. Ahora ese niño, mientras trabaja desencriptando claves de satélites iraníes, ha abierto la llave del gas de su casa y está jugando con cerillas.

Nuestra civilización, como el rey Midas, convierte en muerte todo lo que toca, destruye la vida para inventar infinitas variantes de materiales inertes con los que fabrica y acumula sin descanso todo tipo de mercancías a las que es adicta. La razón, en el núcleo de la civilización, pervive como zombi, atada a las egoístas y autodestructivas pulsiones de este niño autista y es usada, por un sistema irracional, para someter, a través de la violencia, a todo sistema vivo del planeta al imperio de la mercancía. El sueño neoliberal es la transustanciación universal en valor de cambio.

El modelo dominante es el de la desposesión, por tanto el modelo humano es el del consumidor desposeido. Aquel que debe adquirir y consumir constantemente mercancías para poder desarrollar su vida. Un ser absolutamente determinado en su tiempo de trabajo y en su tiempo de ocio, un ser construido por el sistema e incapaz de sobrevivir fuera de él. Para este ser marcado por los imperativos del valor de cambio el sistema sí es el único posible, pero este ser no es el único, ni el último tipo humano. Igual que ha sido construido se puede desmontar y sustituir.


El modelo dominante es el de la desposesión, por tanto el modelo humano es el del consumidor desposeido

Obviamente, el modelo de la desposesión no se detiene en la construcción de un tipo específico de naturaleza humana. La razón zombi, en su expansión sin crítica bajo el imperio de le mercancía, avanza hacia la aniquilación de toda vida autónoma, dado que la autosuficiencia es contraria a la creación de valor de cambio, hecho que implica el sometimiento universal a los imperativos económicos actuales. Se corre el riesgo de que pronto no haya ecosistema sobre la faz de la Tierra que pueda sobrevivir sin el mantenimiento de la mano del hombre, y cuyo fin no sea el de destinar dicho ecosistema a nutrir este tipo pervertido y dominante de economía humana.

Un ejemplo del ejercicio de la desposesión sobre el ámbito natural lo constituye el uso de transgénicos en el modelo agroindustrial. Estos transgénicos, fabricadas con el único fin de generar valor de cambio, ocupan cada vez más extensión de terreno cultivable en forma de monocultivos, al tiempo que las corporaciones secuestran las semillas y los códigos genéticos de las plantas naturales. De este modo se mengua la biodiversidad y aumenta el control de la economía sobre la vida. Por supuesto, este violento proceso incluye la toma del poder político con el fin de dictar leyes que aceleren la adquisición de beneficios y la trasformación de lo natural en valor de cambio; como ha ocurrido recientemente en el Golpe de Estado posiblemente promovido por corporaciones alimentarias y los grandes terratenientes en el Paraguay  contra el débil gobierno de Fernando Lugo, quién podría haber supuesto un escollo para el desarrollo de la antonímica Ley de Bioseguridad.

Llegados a este punto, cabe la pregunta ¿Cómo superar la tiranía de la mercancía y su valor de cambio? La clave estaría en la restitución del valor de uso, en generar una economía basada en el intercambio de bienes y servicios donde los productores sean dueños de los medios de producción y donde se elimine cualquier fuente de especulación sobre el valor. Esto lógicamente podría partir desde lo local, apoyando la formación de redes de consumidores y productores, el uso de monedas sociales y el intercambio de servicios. Se trata de desarrollar autonomía, de crear comunidad donde antes hubo atomización social y de ir fraguando una sociedad o unas sociedades paralelas al capitalismo que fueran progresivamente dependiendo cada vez menos de la economía dominante.

sábado, 5 de enero de 2013

Reseña de la exposición 'Abstracción y movimiento' // CAAC, Sevilla

Más allá de la inaccesible realidad
Carlos G. de Castro 

Ojos desatados, 1994-1995, Juan Uslé

Nuestro pasado siglo XX fue escenario de la eclosión de las vanguardias artísticas, movimientos que desde diferentes postulados iniciaron un proyecto de revolución de las formas estéticas y de las relaciones sociales. Si bien las vanguardias ligadas a movimientos políticos fracasaron, arrasadas por los movimientos burocráticos en el Este y reducidas a la lógica de la mercancía en Occidente, sí completaron la renovación formal, muy al gusto de la mercancía, todo sea dicho. Sobre una de estas nuevas estéticas: la abstracción, que desde entonces se ha manifestado en varios momentos de la historia del arte, ha confeccionado el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo la sesión expositiva Abstracción postpoctoria en la que se inscribe la muestra Abstracción y movimiento.

Esta exposición hilvana una completa síntesis del desarrollo de la abstracción en el contexto español, un recorrido rizomático, lleno de ejemplos internacionales, donde el espectador avanza y retrocede en el tiempo constantemente. La muestra se abre con los trabajos en cartulina realizados durante 2010 y 2011 por Paz Pérez Ramos, pequeñas formas de color que cambian de apariencia según nuestra posición. Metros más adelante, en la nave del monasterio cartujo, nos encontramos, de repente, dentro de un universo psicodélico. Suena música que nos trae a la mente el sonido de Soft Machine o Pink Floyd y las paredes de la iglesia aparecen cubiertas por las formas en movimiento del film Beyond Image, 1969 de Boyle Family. Se trata de cinco enormes proyecciones realizadas con aceites tintados expuestos al calor, un juego efectista similar al mecanismo de las 'lámparas de lava', objeto fetiche de la cultura hippie. Nos dirigimos ahora a la sacristía, donde el sonido de una soga en agitación se hace paulatinamente presente. Allí se ha instalado la pieza Waves, 2006-07 de Daniel Palacios una máquina cinética que se activa con el movimiento del público generando ondas sonoras tridimencionales.

Dejamos atrás estas piezas que influían en nuestro movimiento o cambiaban en sintonía con él y centramos ahora nuestra mirada en el claustrón este, lugar dedicado a importantes figuras de la pintura abstracta española. Aquí encontramos Cuerpo caído, 1966 de Manolo Millares en la que este miembro fundamental del grupo el Paso tortura y desgarra un pedazo de arpillera, quizás una triste queja del infierno franquista. Lo acompañan trabajos del informalista Juan Hernández Pijuán, José Guerrero y Luís Gordillo.

El claustrón norte posiblemente sea el lugar más interesante de la exposición, y también el más variado. Entre sus paredes tenemos excelentes ejemplos de los resultados que ofreció la creación en 1966 del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid y su repercusión en la renovación plástica española de los setenta. Se trata de piezas basadas en el desarrollo de modelos modulares y combinaciones binarias como la enorme Flecha, 1967 de Manuel Barbadillo o las abstracciones geométricas de Manolo Quejido. Dentro de este apartado destacan sin duda las estructuras imposibles de José María Yturrande, combinaciones geométricas que retan descaradamente a nuestro sentido habitual de la perspectiva. Completan este espacio, entre otros trabajos, la obra Line describing a cone 2.0 1973 – 2010 de Anthony Mccall y una sintética retrospectiva del Equipo 57 muy bien contextualizada y en la que se incluyen su película Experiencia nº 1, 1957 o las formas de color de sus 24 gouaches Interactividad cine I, 1957. El caso de la pieza de Mccall es paradigmático de la muestra, pues en sí sintetiza los dos grandes preceptos de la exposición: abstracción / movimiento. En ella, durante treinta minutos un haz de luz se desarrolla lentamente en una habitación llena de humo hasta formar un cono. No hay argumento, no hay magia, sólo la verdad simple de la forma, aquella verdad que recordara la voz de Florence Delay en Sin Sol de Chris Marker cuando, visionando imágenes distorsionadas por un sintetizador de las luchas sociales de los 60 en Japón, afirmara decepcionada: «al menos muestran lo que son, imágenes y no la forma transportable y compacta de una realidad inaccesible».

Reseña de la exposición 'El factor grotesco' // Museo Picasso, Málaga

A la pista de una categoría estética 
Carlos G. de Castro

El pueblo francés alimenta a Luis Felipe de Orleans  / HONORÉ-VICTORÍN DAUMIER, 1834

Seguir la pista a la evolución de una categoría estética: lo grotesco. Con este objetivo, José Lebrero, comisario de la muestra El Factor Grotesco y director artístico del Museo Picasso, ha reunido en las salas del Palacio de Buenavista obras de más de setenta artistas que configuran un recorrido por quinientos años de historia del arte occidental.

La exhibición, a pesar de contar con nombres tan insignes como Leonardo da Vinci, El Bosco, Goya, Pablo Picasso, René Magritte, Willem de Kooning, Francis Bacon o Louise Bourgeois, deja a un lado la relevancia histórica de cada autor para desplegar, a través de la articulación de las obras, un discurso centrado en el desarrollo histórico de lo grotesco desde diferentes perspectivas. Para ello la exposición abre tres vías de estudio sobre la categoría estética señalada, en las que se inscriben también los fragmentos de películas seleccionados: El botones, 1918 de Buster Keaton y Fatty Arbuckle, El jorobado de Nuestra Señora de París, 1923 de Wallace Worsley, Bedlam 1946, de Mark Robson y algunos metrajes de Georges Méliès.

La primera de las vías abiertas es lo grotesco como ornamentación. A partir del descubrimiento en el siglo XV de la decoración mural de la Domus Aurea de Nerón, las extrañas arquitecturas y los fantásticos seres allí vistos serán recibidos por la Roma manierista como una moda. Estas «cosas que no existen, ni pueden existir jamás» - en despectivas palabras de Vitruvio – están presentes en la exposición a través de los diseños ornamentales de Enea Vico y Tomaso Barlachi.

Enlazando con tradiciones más antiguas, lo grotesco ha servido desde siempre para mostrar el lado más oscuro de la naturaleza humana, aquello que en nosotros está más alejado del mundo del lenguaje y la razón. Sobre este núcleo duro de nuestro ser, que se opone, irreductible, a la civilización, versa el segundo eje argumental de la muestra. Aquí hallamos piezas magistrales, caso de las imágenes realizadas por Salvador Dalí en 1934 para ilustrar Los Cantos de Maldoror, poemas de un mundo sin esperanzas y sumido en el terror que dibujara la mente de Isidore Ducasse, Conde de Lautréamont. También en este páramo sombrío del alma humana podríamos ubicar la obra Cuatro riéndose unos de otros, 1999 de Juan Muñoz, grupo escultórico donde unos seres se entregan a la risa, sin explicación, en un acto nihilista y deshumanizante.

Lo cómico es la tercera perspectiva desde la cual la exposición mira a lo grotesco. El cuerpo deforme es motivo de risa y de desvelamiento de nuestra fragilidad. Con ello juegan los 'bustos de caracteres' que realizara en torno a 1770 el escultor Franz Xaver Messerschmidt, donde la solemnidad del busto es transgredida a favor de su humanización, similar leiv motiv guía la serie de retratos escultóricos Viejos amigos, 1992 de Thomas Schütte y la obra de Bill Viola Seis cabezas, 2000.

Sin embargo, la muestra no atiende en su justa medida a uno de los usos principales de lo grotesco: la crítica social. Ciertamente el hecho está presente, por ejemplo en el fantástico dibujo de Honoré Daumier Gargantúa, 1831, que enseña a un Luís Felipe I de Francia convertido en un gigante glotón al que debe alimentar con gran esfuerzo su pueblo. Pero la crítica social es siempre referida de forma secundaria y no se incluye directamente en el planteamiento teórico de la exposición, lo cual genera que obras de autores como George Grosz o Hanna Höch carezcan de una contextualización suficiente, leyéndose su contenido en clave individual y no como piezas dentro de programas vanguardistas que luchaban por una subversión radical de la sociedad.

martes, 6 de noviembre de 2012

‘Spam’ contra el monólogo del poder

FUENTE DIAGONAL

Supe de Mamar 13 a través de la red social Facebook hace aproximadamente un año. Durante meses observé con curiosidad su actividad, relacionada con un uso lúdico y subversivo de internet y los media. El 9 de junio pasado tuvimos el primer contacto. Ese día, el Gobierno anunció el ‘rescate’ de cien mil millones de euros a la banca española y, haciendo gala de su habitual tendencia a la manipulación, vendía ese rescate como si de un premio de lotería se tratase. En esos momentos el país era una fiesta, el día anterior había empezado la Eurocopa y al tiempo que las calles y plazas de las ciudades se llenaban de españolitos eufóricos por la Roja, se firmaba, lejos de aquí, la patente de corso que daría paso a la danza macabra de la violencia financiera.

Mamar 13 quiso sumarse a la celebración por los 100.000.000.000 de euros regalados por Europa y se pasó el día subiendo a la red fotografías de gente festejando premios de loterías, que acumuló en un blog titulado Días de cava, una absurda página repleta de espuma, botellas de cava o champán y rostros desencajados de felicidad. Me gustó el trabajo, le envié a Mamar 13 un mensaje a su cuenta de Facebook y a partir de ahí iniciamos la correspondencia que ha dado pie a este texto.


Mamar 13 surgió en 2008 como nombre de usuario asignado automáticamente para el acceso a una intranet universitaria. Su uso rutinario mutó al cabo de un tiempo convirtiéndose en un seudónimo artístico, con un blog y cuentas en Facebook y Twitter. Desde ahí, Mamar 13 ocupó el lugar normalizado de las identidades virtuales, esas prolongaciones cibernéticas de nuestro cuerpo, que nos cosifican y ordenan, ahondando el control que el poder, el biopoder, tiene sobre lo más íntimo de todos nosotros: la construcción de nuestra identidad.


Mamar 13 participa como el resto de usuarios de redes sociales de esta coyuntura, pero desde ahí inicia una labor de termita que busca perturbar el modo “normal” de la comunicación en el espacio virtual. Se trata de usar las cosas para lo que no son y abrir espacios para una participación no alienada, que rompa el prediseño de las relaciones mediadas por la tecnología.


‘Spam’ en el chat erótico

A veces podía ocurrir que en medio de una retransmisión deportiva aparecieran en los chats textos de Debord, Tiqqun o Thoreau introducidos por el disonante usuario Mamar 13, que competía por la atención con las apreciaciones sobre el partido. Otras veces, en el curso de las movilizaciones del 15M, se volcaban a tiempo real, en chats eróticos, noticias sobre la represión policial extraídas directamente de Twitter, para mantener informada a una audiencia atomizada y onanista.




Este gusto por el spam y por perturbar la rutina del monólogo interminable del espectáculo mediático es expansivo. Pronto comenzó a buscar formas más complejas de interacción. Así ocurrió durante un partido de fútbol de la selección española, cuando Mamar 13 lanzó, desde sus cuentas de Twitter y Facebook, una convocatoria spam para desencadenar una discusión sobre la entropía en el chat que RTVE había habilitado para la retransmisión.

No obstante, el spam no es el único recurso usado por Mamar 13. Otra de sus herramientas favoritas es el fake. Usando servidores que les permiten copiar el código y difundirlo por internet de forma anónima, manipulan las retransmisiones de webcams, de este modo alteran la percepción del espacio grabado e incluyen en él señales de subversión. Por ejemplo, durante el referéndum en Irlanda sobre las políticas de austeridad, modificaron la señal de la webcam del Ayuntamiento de Waterford colocando un enorme ‘no’ en su fachada.

Quizás el fake que ha tenido mayor trascendencia haya sido el registro del dominio www.ministeriodecultura.org (MdC), cuando el Gobierno del PP eliminó el Ministerio de Cultura para integrarlo en Educación. Durante largo tiempo sólo aparecía en esta web otro gran ‘no’ en blanco y negro. La página tenía escasos visitantes hasta que se corrió el rumor de que la web ministerial había sido hackeada y en un sólo día se recibieron 50.000 visitas.

Tras este fortuito éxito y el consiguiente aumento del tráfico en la web, Mamar 13 comenzó a usar el espacio del MdC a modo de plataforma. Desde esta página felicitaron las Navidades a su nuevo público manipulando varias webcams desde las que el artista Ai WeiWei felicitaba las fiestas con sus famosos estudios de perspectiva, a tiempo real, desde la catedral de Santiago, un centro comercial y una plaza pública.

Posteriormente, tras el cierre de Megaupload, se colgaron en la web del MdC como respuesta una decena de webcams manipuladas pertenecientes a sistemas de vigilancia privados que tenían alguna falla de seguridad y se encontraban circulando por internet. Estas imágenes, donde aparecían familias desayunando, dormitorios o salas de estar, se difundieron en la web con el eslogan sobreimpreso de “la propiedad es robo”.

Pero Mamar 13 no podía actuar exclusivamente en el ciberespacio, quería llevar su distorsión al espacio real, y así rompió su identidad de usuario virtual y pisó suelo firme. Desde la web del Ministerio de Cultura propuso la implantación de un brazalete con la insignia de la UE acompañada del texto rescued (“rescatado”) a todos los individuos pertenecientes a países intervenidos dentro del espacio Schengen. Mamar 13 quería, con esta alusión a la política nazi respecto a los judíos, llamar la atención sobre la división económica entre los habitantes de la UE.

La convocatoria, que se difundió a través de internet y las redes sociales, invitaba a cualquier persona a pasear o repartir brazaletes para luego enviar las imágenes a los convocantes y ser mostradas a través del MdC. Al mismo tiempo, integrantes y colaboradores de Mamar 13 repartían en la calle las insignias y tomaban también imágenes. De este modo se invocaban los fantasmas de Europa: el racismo, el nacionalismo, la persecución, el odio..., para así, quizás, conjurarlos y evitar que la caja de Pandora que tantas veces ha consumido el continente en luchas fratricidas se vuelva a abrir.

Mamar 13 es un fenómeno virtual, una identidad ficticia más, pero que ha tomado consciencia de sí misma, de su condición y de su potencial. Un hecho viral que trasciende su condición prediseñada, generando de forma intermitente y azarosa interferencias en el monólogo del poder, quizás soñando o previendo el fin de una emisión largamente esperado. //


Carlos G. de Castro (coeditor de NOTON) para el nº 184 de Diagonal

viernes, 26 de octubre de 2012

Un momento en la Bicicletería


Tira del pomo dorado y entra. Observa el lugar y busca un sitio cómodo. Cerca de la barra está bien. Deja el abrigo en una silla y la gorra sobre la mesa. Ahora pide una cerveza. Bien, siéntate y ponte cómodo. ¿Escuchas la música? Siéntela, cierra los ojos.

¿Quizás un cigarro? Mete la mano despacio en tu bolsillo y saca el paquete de tabaco, despacio. Palpa las hebras, es buen tabaco, está fresco, recién comprado. Colócalo en el papel y líalo con cuidado. ¿No tienes mechero? ¡Vaya! Pídele fuego a la chica de al lado. Es bonita ¿verdad? sonríele cuando te lo dé. ¡Eh! Parece que ella te ha devuelto la sonrisa, no está mal... ¡No vuelvas la cara! ¡joder tío!

En fin, dale una buena calada al cigarro y vuelve a sentarte.

Mira a tu alrededor, el lugar es hermoso, la gente se divierte ¿y tú? Tú también deberías... El camarero lleva un sobrero que parece gustar a la chica rubia que habla con él. Se lo quita y empieza a bailar. Avanza sinuosa entre las mesas, se acerca a ti, su falda te roza las rodillas. ¿Sientes un escalofrío? Eso es la vida. Frente a ti conversa un grupo, parecen concentrados, el tema debe ser interesante aunque tú no puedas escucharlo. La conversación la dirige un tipo con gafas redondas y una melena larga, el resto escucha callado. Da otra calada al cigarro.

¿Dónde ha ido la chica que te dio fuego? ¡Ah! Creo que se te escapó. Ahora tontea con un tipo cerca del baño. ¿Toses? ¿te quejas? No aprovechaste tu oportunidad, no te lamentes.

Acaba de entrar gente nueva en el bar, un grupo numeroso: una mujer con un gorro cogida del brazo de un hombre de mediana edad, un latino con una flor en el pelo que susurra al oído de una pelirroja a la que hace reír, y una chica alta enfundada en una garbadina que mira a todos con desdén. Tu mirada se cruza con la de ella, agachas la cabeza ¡no tienes remedio!

Cambia la música, suena un tema psicodélico, aunque con el garito lleno es casi imposible escuchar. Déjate llevar... ¿te acuerdas? Hace mucho tiempo bailaste esta misma canción, eras más joven y estabas en otro país, pero la canción en la misma. ¡Oh! Sonríes, eso sí me gusta. Los recuerdos te inundan mientras vacías la cerveza y tus ojos se iluminan. Ese brillo... si pudieras mantenerlo siempre...

¿Te quedaste sin cerveza? Será cuestión de levantarte a por otra, procura no pisar a nadie por el camino. ¡Pero hombre! Chocas con la chica que robó el sombrero del camarero, te ruborizas, ella se da cuenta y te saca la lengua, enseguida se vuelva y saca a alguien a bailar. Elige a un tipo de nariz aguileña, con una chupa negra y una camisa roja. Se cogen de la cintura al mismo tiempo que tú alcanzas la pequeña barra del local.

De improviso tienes que quitarte, alguien se está subiendo a la barra¡da un paso atrás! ¡Ey! ¡Es la chica que te dio fuego! Quizás ahora tengas alguna oportunidad, con tu nariz a la altura de sus tobillos... Se desata un pañuelo rojo de la cintura y lo pasa por detrás de su cuello, se mueve bien, la gente empieza a vitorearla y ella saluda.

Vuelves a tu sitio con la segunda cerveza, sacas el móvil de tu bolsillo. No. No has recibido el mensaje que esperabas. Lo vuelves a guardar desencantado. Para qué preocuparse, coge más tabaco y lía otro cigarro.
La gente está tocando las palmas, la música se vuelve más festiva y el camarero con un beso recupera su sombrero. Desde algún sitio que no puedes ver llegan flores blancas a la barra y en el bar se canta cumpleaños feliz. Dentro de tres días es tu cumpleaños, ¿dónde vas a ir?

Jarras y copas se reparten por todo el local. Las risas interrumpen el hilo de tus pensamientos. Las imágenes aparecen y desaparecen en tu cabeza, rítmicas, como las olas del mar, pero con cada nueva imagen olvidas la anterior. ¿En qué estabas pensando? No te acuerdas.

Has terminado la segunda cerveza. Quizás sea el momento de cambiar de sitio. Aunque tienes el cigarro a la mitad. Miras al techo, el humo de los cigarros asciende en columnas que dispersan dos ventiladores. La luz es tenue, únicamente tres pequeñas lámparas y las velas de las mesas iluminan el local. Te gusta. A tu izquierda un pareja joven se besa, tras ellos un cuadro de una escena de baile. El lienzo rojo destaca contra la pared blanca, el dibujo está hecho con trazos rápidos, con mucha expresión, dos bailarines parecen flotar en el fondo de un beso que se te hace eterno. Otra calada.

En la barra aparece una tarta de chocolate, soplan las velas y reparten el pastel. Apagas el cigarro en un cenicero de barro. Te levantas y alzas nuevamente la vista. Fijas tus ojos en las bicicletas que cuelgan del techo, a tu derecha una roja, a tu izquierda una negra. Recoges tu abrigo y te colocas la gorra. Te vas.

Carlos G. de Castro


miércoles, 17 de octubre de 2012

¿Qué es un pobre?


La pobreza no es un accidente, no es algo que exista por leyes de la naturaleza. La pobreza es consecuencia del sistema económico actual y es además condición necesaria para su existencia. La verdad fundamental que deberíamos tener presente es que: nuestra sociedad, para mantenerse y reproducirse, necesita de la existencia de pobres.

¿Qué es un pobre? 

Un pobre es una garantía de un precio bajo en la venta de la fuerza de trabajo, a mayor número de pobres salarios más bajos, por eso las grandes empresas deslocalizan su producción desde los países ricos a los países pobres. Y es que la expresión común buscar trabajo es una distorsión de la realidad; el trabajador en paro vende su fuerza de trabajo en el mercado de trabajo y cuantos más pobres y parados tenga una sociedad menos le van a pagar por ella.

El pobre garantiza la abundancia de la materia prima 'fuerza de trabajo' a un precio fantástico para el emprendedor

Un pobre es también una garantía para el orden social establecido, la pobreza en una sociedad genera el miedo a ser pobre. El poder en la Democracia Realmente Existente nos dice "sois libres de hacer lo que queráis", pero en letra pequeña continúa "so pena de moriros en la indigencia si aquello que queréis hacer no se corresponde con lo que nosotros ordenamos". En una sociedad como la nuestra, desde la más tierna infancia se incide sobre nuestros deseos; reducir la libertad a la elección del color del coche o a una rimbombante libertad de expresión disociada de la libertad de acción, un "sois libres de opinar en libertad siempre y cuando no queráis transformar vuestros pensamientos en actos". En este orden de cosas el pobre juega un doble rol: un pobre es la imagen del perdedor social - aquel que por sus fracasados actos merece estar donde está - y un pobre es al tiempo una amenaza "cuidado con desviarte demasiado en tu camino, no vayas a acabar como él viviendo en la calle". A través de este doble juego todos desde el gran burgués hasta el pequeño tendero luchan con todas sus fuerzas por mantener el orden establecido gritando "yo no soy pobre". Contra lo que se pudiera creer:

EL POBRE BORRA LA DISTINCIÓN DE CLASES Y ES SEGURO CONTRA LA REVOLUCIÓN SOCIAL

Cuida tus elecciones, no dejes nada al azar, haz lo que tienes que hacer, pon los píes en el suelo. ¡Obedece! No vaya a ser que acabes durmiendo en un cajero.

Era una triunfadora, tenía un buen trabajo, un coche extraordinario, una familia ejemplar, un marido hermoso y la invitaban a todos sitios. ¡Qué asco le daban esas pordioseras de la calle! que querían lo que ella había logrado.

Un pobre es también un seguro moral, donde hay pobres hay beneficencia. El pobre permite a las consciencias más sensibles y menos conscientes de las clases dominantes y de las clases que no se saben dominadas, limpiar remordimientos. El pobre vende una singular mercancía para sobrevivir: calmar las conciencias. Y es que no hay nada mejor que la práctica de la caridad para que nada cambie, para seguir explotando la sociedad al tiempo que nos sentimos unas mejores personas.
Enrique era una gran persona, además de un gran amigo. Me consta que tras sus operaciones urbanísticas en la costa donó algunos euros a la Cruz Roja. Incluso organiza cenas benéficas en sus hoteles. ¡Qué hermoso es Enrique! ¡Qué bien tenerlo con nosotros!
Hoy el mundo oficial celebra el día de la pobreza, y tiene mucho que celebrar. Celebra que el pobre facilita la mano de obra barata, que el pobre hace de espada de Damocles en la sociedad impidiendo el cambio social, celebran que tienen un mal ejemplo al que oponer su ideal humano: el emprendedor, celebran la posibilidad de hacer caridad y limpiar su conciencia.

Por eso:

Ricos del mundo 
¡Feliz día de la pobreza!
¡Qué gran partido le habéis sacado! 


Carlos G. de Castro / NOTON

lunes, 15 de octubre de 2012

12 de octubre día de la Vergüenza

El descubrimiento de los yacimientos de oro y plata de América, el exterminio, la esclavización y el sepultamiento en las minas de la población aborigen, el comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros: tales son los hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista.
Karl Marx, El Capital, capítulo XXIV

Imagen Colectivo Daños Colaterales

Codex Kingsborough

El 12 de octubre de 1492 Cristobal Colón descubría para Europa las tierras americanas, comenzaba la conquista y el espoleo de un continente. En años posteriores millones de indígenas morirían por las armas españolas, las epidemias, los malos tratos, los trabajos forzados o la desesperación que los obligaba al suicidio (asesinato). La mortalidad fue tal que pronto los invasores españoles aceptaron aquello de que sin indios no hay Indias, y comenzaron a traer esclavos negros desde las costas de África para los trabajos más duros, iniciando uno de los capítulos más repugnantes de la Historia de la Humanidad: el comercio euro-americano de esclavos africanos.

Los negros cautivos eran capturados por los portugueses en las costas africanas y llevados luego a lugares como Sevilla, puerto de América, donde eran vendidos en las gradas de la catedral, ante los ojos del mismo Dios que propiciaba y justificaba el saqueo del Nuevo Mundo. La llegada de los negros al continente americano propició la acumulación primitiva de capital por parte de las potencias europeas, lo cual permitió a España derrochar ríos de oro en guerras de religión al tiempo que cubría del preciado metal el interior de sus templos barrocos. Inglaterra, más práctica, financió con el botín americano, algo más tarde, la revolución industrial.

Siglos después, en 1936 el 12 de octubre fue declarado por el fascismo español como día de la Raza y de la Hispanidad. Ese día, el paraninfo de la universidad de Salamanca transfigurado en un aquelarre de simbolismos y gritos fascistas, fue testigo del ¡Mueran los intelectuales! ¡Viva la muerte! que un enaltecido Millán Astray espetara a un impotente Unamuno, quién presidía el macabro acto y hubo de abandonarlo entre intentos de linchamiento por parte de una multitud de brazos en alto. La prensa reaccionaria del día siguiente afirmaría: "La Fiesta de la Raza se celebró este año en Salamanca con excepcional y magnífica Solemnidad".

Unamuno sale de la Universidad de Salamanca
tras su enfrentamiento con Millán Astray
Acabada la guerra, el 12 de octubre de 1939 fue presidido por el caudillo, con una especial devoción a la virgen del Pilar, en Zaragoza. Durante el franquismo el 12 de octubre, día de la Raza, se convirtió en un momento de exaltación del movimiento nacional, hasta que en 1958 el régimen decidió cambiar oficialmente el nombre de la fiesta por el de Día de la Hispanidad, término más feliz y menos comprometedor.

Hoy, una España sumida en las tinieblas con el gobierno sectario, inculto y reaccionario de Rajoy al frente, celebra el Día de la Hispanidad. Hoy los responsables del empobrecimiento del país, el gobierno, los principales partidos, la monarquía, etc. se sientan a ver pasar el desfile de las armas españolas. Celebran el expolio de un continente, el genocidio de los pueblos originarios de América; celebran el imperialismo, el poder de los ricos sobre los pobres, la fuerza de la ignorancia y la superstición... 

El día de la Hispanidad, 12 de octubre, es el día de la Vergüenza, donde las clases dominantes de España celebran su poder sobre los dominados, y estos reciben a la bota que les oprime con banderitas, cánticos y rebuznos.

La España que celebra representa la violencia, la ignorancia, la superstición, el atraso, el sectarismo, la intolerancia, el servilismo y el miedo. Hoy, 12 de octubre de 2012 sólo puedo decir:


¡Abajo esa España! 
¡12 de octubre nada que celebrar!

Carlos G. de Castro / NOTON