martes, 4 de febrero de 2014

Reseña de la exposición 'Non Sine Sole Iris' // CAAC, Sevilla

A CONTRATIEMPO

Carlos G. de Castro
Publicado online en ARTECONTEXTO

Vista de la exposición. Cortesía: CAAC

A partir de finales de los 90 y en los primeros años de la década de 2000 una nueva generación de artistas irrumpe en el ámbito sevillano. Era un grupo heterogéneo de creadores que crecieron con el apoyo de figuras como el promotor cultural Marcelino García o Francisco del Río, director entonces del Departamento de Artes Plásticas de la Obra Social de Caja San Fernando. En aquella época exponían en las galerías Cavecanem, Felix Gómez, Birimbao, la Caja China o la sala de exposiciones de Santa Inés, además de utilizar espacios directamente gestionados por los artistas, caso del local del colectivo The Richard Channin Foundation o de sala de eStar. En conjunto, estos creadores supusieron una renovación del panorama artístico local con obras que huían de lo espectacular para ofrecer, desde un consciente dominio del medio, un arte autónomo, fresco y directo.
  Ahora, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, dentro de su sesión expositiva Más allá de la Figura, realiza una fuerte apuesta por esta generación con tres exposiciones monográficas dedicadas a las figuras de Miki Leal, José Miguel Pereñíguez y Mariajosé Gallardo. Sobre esta última y su exposición Non Sine Sole Iris –sin sol no hay arcoiris– versan las siguientes líneas.

En las salas colindantes a la Capilla de Afuera del monasterio cartujo de Sevilla, Mariajosé Gallardo (Villafranca de los Barros, Badajoz, 1978) ha construido a base de lienzos dos instalaciones que plantean una lectura actual de la kunstkammer o cámara de las maravillas y el retablo barroco. Siguiendo un estilo muy personal que reinterpreta la estética de los siglos XVI y XVII, las obras suponen un ejercicio poético desacralizador del misterio religioso y transfigurador de la posición de la mujer en el arte de este periodo.

No es casual la época elegida. La Edad Moderna supuso el inicio de la expansión colonial europea, con la consecuente llegada de tesoros procedentes del 'Nuevo Mundo' dando origen a las kunstakammer. Pero fue también el tiempo del despegue del capitalismo, que para la mujer acarreó consecuencias dramáticas. En su libro Calibán y la bruja, la historiadora Silvia Federici plantea cómo la caza de brujas tuvo relación con la privatización de las tierras comunales donde se desarrollaba el trabajo femenino, y cómo el reverso de la perversa bruja fue la dócil 'ama de casa'. Durante este proceso, el arte jugó un papel cómplice y fundamental al reforzar los roles femeninos impuestos por el patriarcado a través de sus representaciones.

Volviendo al CAAC. Una habitación de paredes negras y cincuenta lienzos componen la recreación de un gabinete de curiosidades. El ambiente oscuro y las pinturas llenas de motivos esotéricos, tondos, heráldicas, vanitas y todo tipo de objetos extraños parece transportarnos hacia otra época. Si no fuera por un cierto filtro pop, casi se cerraría el juego del trampantojo. Paseándonos por la habitación, fijándonos en los innumerables detalles, nos trasladamos rápidamente al siglo XVII, a los mundos mágicos que Critilo y Andrenio recorrían en El Criticón de Gracián. Entre este mar de imágenes destaca una dama, una mujer esbelta y rubia sobre cuya cabeza podemos leer Non Sine Sole Iris, se trata de la singular versión que Gallardo ha realizado de un retrato de Elisabeth I atribuido a Isaac Oliver. Elisabeth I, la Reina Virgen, una de las pocas mujeres poderosas del s. XVII, y cuyo influjo parece contaminar a todas las mujeres pintadas en la instalación, las cuales subvierten la posición histórica de la mujer en el arte, todas vestidas, desafiantes y empoderadas.

La segunda de las instalaciones la alberga una sala mejor iluminada. Alrededor de la escultura de una Inmaculada barroca, formando una media luna, se disponen una serie de lienzos de fondo dorado. En los lienzos imágenes anatómicas y de animales sustituyen a los santos y a las reliquias, reclamando la libertad del arte sobre la tradición a contratiempo.

jueves, 23 de enero de 2014

Coplilla por Gamonal

Coplilla por Gamonal

(con música de “noviembre del 33” de Chicho Sánchez Ferlosio)

Era en Burgos y en enero,
que salieron las vecinas,
a parar un bulevar
que Lacalle imponía.

Las vecinas no se arredran
movilizan todo el barrio,
el gobierno tiene miedo
y les manda antidisturbios.

En Vitoria y en San Bruno,
se levantan barricadas.
Méndez Pozo desespera
porque pierde la partida.

Pero el viento del poder
arremete con violencia.
Detienen manifestantes,
mientras compran periodistas.

En Madrid, en Barcelona
y en Granada, y en Valencia,
y en otros muchos lugares
la lucha surge y progresa.

La respuesta popular
ya sacude to' el estado,
el bulevar se detiene,
Gamonal marca la senda.



miércoles, 15 de enero de 2014

Reseña de la exposición 'Plato combinado' // CAAC, Sevilla

Figuras en el tiempo

Carlos G. de Castro
Publicado online en ARTECONTEXTO 

Plato combinado, 2013. Cortesía: CAAC.
 Imágenes grabadas en la memoria, recuerdos fugaces que toman cuerpo y aparecen en pinturas o bodegones cerámicos, sin más coherencia que la combinación de sí mismas. Esta es la base de la muestra Plato combinado, una monográfica comisariada por Sema D'Acosta dedicada al pintor andaluz Miki Leal –Sevilla, 1974–, y que hasta el 2 de febrero se exhibe en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.

Plato combinado se divide en dos espacios claramente diferenciados. El principal, situado en el Claustrón Este del monasterio cartujo, acoge la exposición monográfica de piezas mayoritariamente elaboradas en 2013. El segundo espacio, en la Capilla de Afuera, se dedica a una instalación realizada junto al artista Cristobal Quintero, la cual nos traslada a una divertida e irónica interpretación del oficio y la historia de la pintura, a través de objetos surrealistas creados ad hoc.
  Vayamos al Claustrón Este. Nada más entrar el primer estímulo que recibimos es la música proveniente del vídeo el Buceador, una película doméstica grabada por Leal en la casa del crítico de arte Kevin Power, recientemente fallecido, y que se proyecta en la exhibición a modo de homenaje. A partir de aquí se suceden imágenes que se repiten y que el gesto del pintor modifica en combinaciones casi infinitas, como el juego del tangram, afición infantil muy presente en la muestra.

Las pinturas de Leal y sus bodegones cerámicos tienen en común la preocupación por la armonía de las diferentes formas más allá del tema. Objetos africanos traídos por su tío misionero, prendas, portadas de vinilos, piezas de tangram o figuras humanas se manifiestan como objetos en igualdad de condiciones cumpliendo el humilde papel de ensamblaje que dota a la escena de equilibrio. En esto recuerda a Cézanne, en la alegría de sus obras recordará a Matisse.

Recorrer la exposición es recorrer la historia de la pintura, aunque de manera desinhibida, igual que alguien que pasara las páginas de un manual de historia del arte descuidadamente. Así aparecen en la muestra la Musa Dormida de Brancusi o El caminante sobre el mar de nubes de Friedrich. Lo clásico tiene presencia, pero velado por lo contemporáneo, por la influencia de pintores como David Hockney, Peter Doig o gente de su generación, caso de Wilhelm Sasnal con quién comparte una visión cinematográfica de la pintura.

El tríptico compuesto por las piezas Bodegón, Retrato y Paisaje es un claro ejemplo de su forma de entender los géneros tradicionales: las tres obras del mismo tamaño, sin jerarquías. En Bodegón, una serie de objetos aparecen sobre una tela en una playa, la escena surge detrás de la forja de una ventana, insinuando que la escena no termina en el cuadro. Este guiño a lo cinematográfico se amplifica en la obra Paisaje, en la que una casa de verano con un místico sol ardiente sobre su tejado se muestra en una escena romboidal rodeada de negro. El rombo se amplía en Retrato hasta salir del papel, lo negro cede, conservándose únicamente en las esquinas. En esta última pieza tres personajes sacados de una fotografía de Cartier-Bresson se encuentran en un lugar extraño, observando una especie de tela con motivos geométricos que tiene casi el mismo protagonismo que ellos.

Cabría destacar para terminar, la coherencia interna del universo intimista propuesto por Leal. Quizás en un primer momento, por el aluvión de imágenes personales, pudiera recordar –acaso así sea– a la desatinada ciudad de los Inmortales de El Aleph, sin embargo no renuncia a una cierta lógica que se manifiesta en un diálogo constante entre las diferentes piezas. Valga como ejemplo la conversación iniciada con la obra El dilema, díptico que plantea el conflicto entre elegir una corbata o una pajarita, solventado después en el bodegón cerámico Dilema resuelto donde tres alegres corbatas cantan victoria.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Arte, coherencia y vida // Entrevista a María AA

FUENTE: Diagonal Andalucía

María AA es performer desde hace más de diez años, lenguaje que practica por “coherencia con su personalidad e intereses personales”. 

María AA durante la performace De donde reside la belleza

Carlos G. de Castro: ¿Por qué elegiste principalmente el lenguaje de la performance para desarrollar tu práctica artística?

María AA: La performance es mi lenguaje, digamos, nativo. El arte de acción te permite trabajar, hacer, de forma horizontal, con otras personas, necesita del público para ser. Es una práctica, no es profesional y no se rige por términos de calidad, prestigio y otros parámetros el arte tradicional. También está acorde con mi personalidad y mi ideología en su rechazo del simbolismo y la sacralidad en sentido religioso, de status socio-político-cultural. Me viene al dedillo en mi afán didáctico-social de mostrar frente a demostrar.

CGC: A partir del 2000 comienzas a participar en gran número de festivales y encuentros de arte de acción, ¿qué momento te gustaría recordar?

MAA: El comentario que me hizo un hombre de unos cincuenta años después de mi acción Vestido de besos en Sevilla. En ella le pedí a la gente que me cubriera con los besos que no habían podido dar, que me convirtieran en un registro de afectos. Para ello tenían que pintarse los labios y besarme en el cuerpo. Y yo estar desnuda. Pues bien, después de la performance, este hombre se acercó a mí, entre perplejo y feliz, y me dijo “no sé cómo lo has hecho, pero cuando me he dado cuenta, le había dado un beso a una mujer desconocida, desnuda, y en un lugar en el que no he besado nunca a nadie”. De esto es de lo que hablo cuando hablo de mostrar frente a demostrar. Esta persona había dejado de experimentar el desnudo de una mujer frente a él, en público, como algo chocante, se había relajado lo suficiente como para que eso no tuviese importancia, ni el hecho de que él, un hombre, se pintara con una barra de labios, y rodeado de otras personas, se acercara y me tocara el cuerpo con los labios. Lo había experimentado, vivido, esa posibilidad de naturalidad, de relación de pares, de vivir sin prejuicios.

CGC: Desde 2011 comisarias tu propio festival, las Jornadas Internacionales de Arte en Acción del Pumarejo JIAAP, que organizas conjuntamente con la galería Weber – Lutgen de Sevilla. ¿Cómo valoras esta experiencia como comisaria?

MAA: Se trata de una necesidad de coherencia, compromiso y madurez. Es el paso siguiente a ser espectadora y practicante, el de organizadora. La inmensa mayoría de los eventos de performance están organizados por performers. Esto se debe a una necesidad de reunirse, mostrar y compartir. Y al mismo carácter no profesional del que hablaba de la performance.
En mi caso se le añade el compromiso ético y la necesidad didáctica. La performance ha calado en la sociedad actual como sólo los medios de expresión contemporáneos pueden hacer. La población ha crecido con ellos y los toman y utilizan de forma natural, como cualquier otro comportamiento y forma de expresión, y buena muestra de ello es todo el movimiento indignado en general, desde el 15M a las mareas blancas, con sus manifestaciones absolutamente performáticas. El contrasentido es que si le añades la etiqueta “arte” provoque rechazo y confusión. Y esto es porque al arte (actual, contemporáneo) se le siguen queriendo aplicar valores de profesionalidad, habilidad, prestigio y sacralización propios del arte tradicional.

CGC: Volviendo a tu trabajo. Tanto en tus performances como en tus vídeo–performances observamos una importante presencia de elementos biográficos, ¿a qué se debe?
MAA: A la propia naturaleza de la performance y mi elección. En la performance se trabaja con el cuerpo, desde el yo, con la presencia y el presente, la ubicación y el tiempo real. No uso elementos simbólicos ni sacralizaciones, ni pretensiones (del verbo “pretend” en inglés, “hacer como que”) o ficción. Soy yo la que hablo de los temas que me preocupan, he vivido, que quiero compartir o analizar. Busco despertar empatía como una estrategia de conexión y de motivación (sobre todo a nivel generacional y cultural) para conseguir que el público se acabe decidiendo a hacer lo que le propongo. No hablo de temas, ideas o experiencias que no haya vivido de primera mano.

CGC: Otra de las presencias constantes son los elementos relacionados con el género, ¿consideras tu práctica como feminista?

MAA: Por supuesto. He nacido y me he criado en el convencimiento de que todo lo personal es político. En esa dimensión de la vida privada y pública de cada persona, y también en esa responsabilidad para con la sociedad. Al ir creciendo y madurando me he ido afirmando en esa educación.
CGC: Recientemente has realizado en la galería Weber-Lutgen una exposición recopilatoria de más de una década de trabajo. La exposición se completaba además con un work in progress que titulaste Proceso Público. ¿En qué consistió?

MAA: Proceso Público ha sido un proyecto expositivo-performático que he podido realizar en la galería Weber-Lutgen de Sevilla desde el 5 de marzo al 12 de abril de este año. Concebido como un proceso, hemos articulado el espacio de la galería para exponer, por un lado, todo el material generado por los trece años que llevo en la práctica de la performance: vídeos de las performances, vídeo-acciones, objetos, libros, cuadros, textos, planos, etc. Y por el otro, exponerme a mí trabajando, realizando una vídeo-acción al día, en la galería. Se me podía ver in situ, acudiendo a la galería, a través de los escaparates que dan a la calle, por un canal de streaming habilitado para la ocasión y a través de un diario blog en el que escribía sobre el proceso, consideraciones, lo que había hecho, quién había venido, lo que leía en prensa, etc. En cuanto a las vídeo-acciones, cada día ideaba, preparaba, realizaba y editaba en vídeo una, que al final de la jornada se incorporaba a una proyección central en que se iban sumando, constituyendo la serie. El proyecto ha sido un ejemplo palmario de la indiferenciación (o de unión si se quiere) entre el arte y la vida. Literalmente he estado viviendo una performance de un mes y medio en una galería. Puede verse todo junto en el blog.
CGC: Para terminar, en todo tu trabajo se ve una implicación social y política, que se aleja de lo panfletario, pero que permanece constante en el tiempo. Una especie de, si me lo permites, ajuste de cuentas simbólico con el poder. En tu opinión, ¿es el arte una vía de escape de los problemas sociales o crees que su práctica puede tener efectos reales en la sociedad?

MAA: Como he dicho antes, yo todo lo refiero a mi propia experiencia vital. Por eso es lógico que a menudo sea autobiográfico, igual que el que aparezcan otros elementos, como los críticos y políticos, que también son parte de mi experiencia. No es que tenga una preocupación por la política per se, es que la política forma parte de mi vida.
En este sentido, no es que sea de la opinión, sino que estoy convencida (no hay más que revisar la historia de las sociedades) de que los artistas (los creativos en general, eso incluye a los científicos, poetas, etc.), son los que se sitúan en la vanguardia de los cambios, los grupos piloto, los vectores de movimiento, los que se arriesgan, los que no se quedan con lo que ya saben, los que cuestionan y los que proponen. En ese sentido el artista es un trabajador social y es necesario para que la sociedad a la que pertenece se mantenga sana y viva.



Carlo G. de Castro es coeditor de NOTON y colaborador de Diagonal

domingo, 28 de julio de 2013

Una duda en la noche: ¿Está mutando lo espectacular integrado hacia lo espectacular zombie?

Creíamos saber que la historia había hecho su aparición en Grecia, junto a la democracia. 
Se puede verificar que está desapareciendo del mundo junta a ella.
 GUY DEBORD, Comentarios sobre la sociedad del espectáculo


Detroit. Ballroom, American Hotel. Fotografía Yves Marchand y Romain Meffre


Una duda en la noche: 
en el futuro, ¿el espectáculo sólo prevalecerá “destruyéndose” a si mismo?

 ¿Hasta dónde ha llegado el espectáculo que no hubiera llegado antes?  
Hechos inquietantes han ocurrido desde que el espectáculo se declara la guerra sí mismo con la destrucción de las Torres Gemelas en 2001. Durante una década en la que los expertos del poder declararon derogado su principio de “el fin de la historia” las cosas se han empezado a mover. La guerra contra el terrorismo preparó el terreno para medidas de control más coercitivas sobre la población, con el objetivo de seguir planificando la eliminación de toda vida autónoma de la lógica de la mercancía, un hecho significativo es que durante esa década se produjo el gran boom de patentes sobre genes. 

En este contexto, las poblaciones se acostumbraron a ser vigiladas y humilladas constantemente, y la mayoría lo aceptó, demostrando que la condición de esclavo es una de las manifestaciones posibles de la naturaleza humana. Pero una parte importante no lo aceptó. Para consolidar su dominio, el espectáculo necesitaba crear una contra réplica, un medio de transformar en sucesión de imágenes una revuelta que de otra forma se hubiera vuelto real. Se enició entonces una operación de desactivación de lo real. En el momento histórico en que lo real se encuentra en su ocaso, era preciso organizar toda una serie de dispositivos que trabajasen en la producción de la falsificación del fin del espectáculo, una revolución mundial espectacular que lo cuestionase para continuar su dominio en la forma de muerto viviente. 

A partir de 2010 toda una generación de jóvenes que primeramente en África, Asia y en Europa comenzaron a ver con claridad que no tenían futuro iniciaron un conato revolucionario que hoy en día ha sido casi completamente desactivado y recuperado. Las primaveras árabes, que se extendieron desde el Sahara Occidental hasta Irán, fueron respondidas de varias formas. Principalmente generando revoluciones zombies ejecutadas por mercenarios (Libia, Siria) y apoyando a los partidos islamistas, para pasar seguidamente a la represión de los fanáticos (Mali, Egipto). El caos resultante es perfecto para la eliminación selectiva de elementos subversivos (Túnez). 

Estas medidas gatopardianas actúan en varios frentes. De una parte desactivando las opciones de cambio real en lugares donde la gente aún está dispuesta a morir para cambiar su sociedad. De otra parte, en occidente, construyen una historia falsificada de las revoluciones árabes, donde no existen las acciones ni los anelos de la población, y todo gira entre decisiones de generales, islamistas y mercenarios (rebeldes). De puertas hacia dentro la atmósfera de conflicto permite la eliminación sistemática de los elementos realmente subversivos, al tiempo que afianza en el poder a gobiernos aún más débiles y sometidos a directrices extranjeras que los anteriores. Pero sobre todo crea la sensación de desilusión a pesar de haberse producido la “revolución”. África es el síntoma de un dominio mundial que ya apenas es capaz de mantener una imagen bella del mundo, el Egipto de las pirámides da paso al Egipto de la guerra urbana.

En Europa, y posteriormente también en América, lugares donde el espectáculo está mejor integrado y no necesita de medios tan violentos, la disidencia está sufriendo un proceso disciplinatorio diferente. Los miembros del 15M, Occupy Wall Street o los indignados brasileños están siendo sometidos a una política de integración en el sistema a través de la política del palo y la zanahoria. 

El poder se hace consciente de su situación, el Papa pide políticas para los jóvenes brasileños y entiende su descontento. En España para la indignación con la clase política se ha desarrollado como entretenimiento el espectáculo de la corrupción, donde la podredumbre de la clase política crea la sensación de que algo va a cambiar pronto, cuando el único cambio es que los corruptos pueden estar en el poder a pesar de ser vox populi su corrupción. A nivel mundial Wikileaks o el caso Snowden perfeccionan el arte de desvelar las miserias del poder sin derrocarlo. Sin duda un gran éxito para el espectáculo, que ya logró en Grecia desintegrar el país y someterlo a ocupación sin hasta ahora ver peligrar su dominio. 

Quizás como afirma Zizek "el capitalismo se pudre desde el principio", pero su hedor jamás ha sido tan pestilente como ahora. Un nuevo espectáculo que se siente odiado y despreciado sólo puede sobrevivir como zombie, extendiendo el olor a cadáver por todo el globo, y aún así sigue ganando. El espectáculo se refuerza reabsorbiendo las expectativas de su muerte, gozoso es capaz de ofrecernos representaciones mistificadas de la lucha de clases como en Elysium o en V de Vendetta, y a partir de ahí crear toda una industria de la revolución perfeccionada, no tienen comporación las fuerzas de los iconoes del Che (a fin de cuentas de fabricación sencilla y al alcance de cualquiera), con las refinadas caretas de Guy Fawkes.

Con esta táctica lo que se logra es el control de la representación de la revolución. El espectáculo zombie, cuyo rostro ahora es la hermosa vista de un Detroit en ruinas, no es ya capaz de ofrecer una utopía a la humanidad, así que sobrevive recreando distopías y revoluciones.

Carlos G. de Castro / coeditor NOTON


lunes, 21 de enero de 2013

Apuntes: El gobierno genocida del mundo II / El origen criminal del capitalismo

Este texto está basado en la lectura del libro Calibán y la bruja de Silvia Federici


a. El falso mito de la burguesía revolucionaria

Karl Marx y gran parte de la historiografía marxista, centrando su estudio sobre el final de la Edad Media en el auge de las ciudades y la expansión del trabajo asalariado, vieron en la burguesía una clase revolucionaria que tuvo un papel fundamental en la liquidación del antiguo régimen. 

Para el marxismo ortodoxo, el auge burgués y la implementación del trabajo asalariado posibilitó terminar con la atadura del siervo a la tierra y el consecuente desplazamiento del campo a la ciudad de mano de obra que aumentó la producción industrial.

Posiblemente esta idea fuera equivocada y este supuesto mito de una burguesía revolucionaria que lucha contra los nobles, aún hoy, dota de legitimidad al poder burgués y su supremacía sobre las democracias liberales. Sin embargo, la burguesía en el siglo XV era tan reaccionaria como lo es hoy.

Al contrario de lo que defiende Marx, la implementación del trabajo asalariado hizo que los antiguos siervos no vieran con claridad la diferencia entre trabajar para ellos mismos (ser dueños de su fuerza de trabajo) y trabajar para los señores (vender su fuerza de trabajo). Por otra parte, la difusión del trabajo asalariado generalizó el cobro de impuestos en dinero empobreciendo a los campesinos que ya no podían mantenerse en el campo, razón por la cual emigraron a la ciudad. Y también fundamental, Karl Marx no tuvo en cuenta que la situación de la mujer durante esta "transición al capitalismo". 
Al contrario de lo que defiende Marx (...) la difusión del trabajo asalariado generalizó el cobro de impuestos en dinero empobreciendo a los campesinos

Mientras que en el trabajo manual y agrícola de la aldea la mujer, si no en grado de total igualdad, participaba activamente en la economía, con su llegada a la ciudad fue paulatinamente relegada al ámbito doméstico. La implementación del trabajo asalariado y el auge de la burguesía tuvo un efecto demoledor en la situación femenina, privada de la posibilidad de trabajar por un sueldo por la mayoría de los gremios (no así siempre), la mujer se vio obligada a ser madre o prostituta, además se declaró un clima de misoginia generalizado cuyo punto culminante fue la caza de brujas, que aconteció durante la Edad Moderna (con el auge de la burguesía), NO en la Edad Media.

b. El siglo XIV, cuando el mundo pudo cambiar de base.

"Los nobles tienen casas hermosas, nosotros solo tenemos trabajo y penurias, pero todo lo que existe proviene de nuestro trabajo"
CHRISTIE - MURRAY, David (1976), A History of Heresy

Ya durante los siglos XII y XIII la corrupción del poder eclesiástico y de la nobleza, así como la ausencia de un poder estatal fuerte propició innumerables insurrecciones campesinas, que, impulsadas por las herejías, comenzaron a tambalear el poder burgués. Era el tiempo de los cátaros o los valdenses y de una profunda contestación a la autoridad. Pero fue en el siglo XIV, sobre todo después de la peste negra con el consecuente aumento del precio del trabajo por la mortandad, cuando los campesinos plantaron verdaderamente cara a los señores.

Era el tiempo en que la rueda de la fortuna aparecía pintada en las paredes de los talleres y las tabernas, simbolizando que el miedo comenzaba a cambiar de bando.

- FLANDES, 1323 - 28
 
Se inicia la revuelta campesina conocida como el Flandes Marítimo, fue empezada por campesinos y apoyada por los gremios de bataneros y tejedores. Se alzaron por una crisis de subsistencia que afectó sobre todo a los precios de los cereales y entre sus exigencias estaban la abolición de los impuestos condales y el pago del diezmo.

- GANTE, 1335  
En este año se inicia un levantamiento de la burguesía local que inmediatamente es aprovechado (y superado) por una rebelión de tejedores con el objeto de imponer "una democracia obrera", basada en la suspensión de toda autoridad excepto aquellas que vivieran del trabajo manual. Fueron derrotados por una coalición de toda la reacción: el príncipe, la nobleza, el clero y la burguesía, pero volvieron a intentarlo en 1378 esta vez con éxito levantando lo que ha dado en llamarse la primera "dictadura del proletariado". Nos cuenta Silvia Federici que según Peter Boissonnade, el objetivo era "alzar a los trabajadores cualificados contra sus patronos, a los asalariados en contra de los grandes empresarios, a los campesinos contra los señores y el clero. Se decía que pretendían eliminar a la clase burguesa en su conjunto, con la excepción de los niños de seis años y que proyectaban hacer lo mismo con la nobleza". Fueron derrotados en Roosebecque, 26.000 de ellos perdieron la vida.

FLORENCIA, 1382
En julio de ese año se corrió la noticia de que Simoncino, un ciompi (trabajadores no cualificados encargados de lavar y peinar la lana), había sido arrestado y torturado por los patronos con el fin de obtener información sobre reuniones clandestinas de los trabajadores. Enterados, sus compañeros se agruparon y marcharon hacia la casa del gremio de la industria de la lana exigiendo la liberación inmediata de Simoncino. Tras conseguirlo, ocuparon la casa del gremio y el ayuntamiento, establecieron patrullas sobre el Ponte Vecchio y colgaron la insignia de los "gremios menores" de las ventanas de la casa del gremio. En la alcaldía afirmaron haber encontrado una habitación llena de cuerdas destinada a ellos. A principios de agosto formaron una milicia y se prepararon para participar por vez primera en las elecciones locales. Sin embargo su nueva situación no duró más de un mes, los magnates de la lana declararon un "cierre patronal" que los redujo al hambre, después de debilitarlos fueron arrestados y muchos de ellos torturados y decapitados.


c. El siglo XV, la contrarrevolución. Una alianza entre Estado, Nobles, Burgueses y Clero.

Los campesinos son demasiado ricos y no saben que significa la obediencia; no toman en cuenta la ley, desearían que no hubiera nobles y les gustaría decidir qué renta deberíamos obtener por nuestras tierras.
DYER, Christopher (1968), A Redistribution of Income in XVth Century England

Aunque los ejemplos de estas tres revueltas ciudadanas, protagonizadas por sectores bajos de la sociedad, antiguos campesinos venidos del campo a la ciudad, acabaron mal. Podemos decir que su lucha no fue en absoluto en vano. Éstas y otras revueltas hicieron que durante todo el siglo XIV se iniciara una desacumulación, los campesinos y los obreros urbanos se sintieron fuertes, debilitando con su constante lucha el poder de los señores y logrando un considerable aumento de sus salarios y una gran mejora en sus condiciones de vida; llegándose a la situación de que: a principios del siglo XV la mano de obra llegaría a un valor que no recuperará hasta bien entrado el siglo XIX.

Esta situación, generalizada en gran parte de Europa, no podía durar y la solución que las élites encontraron fue la contrarrevolución: la superación del feudalismo, la creación del Estado absoluto y el desarrollo del capitalismo. Durante este periodo contrarrevolucionario los poderosos actuaron en varios frentes:

1) El papel de la burguesía: Si durante gran parte del siglo XIV la burguesía, sobre todo la baja burguesía, en busca de autonomía ciudadana había participado de las revueltas. En el siglo XV, ya enriquecida, iniciará una fusión con la nobleza. Los mercaderes enriquecidos casarán a sus hijos con los de los nobles, concentrando el poder social en una sola clase, al tiempo que favorecerán y fomentarán la intervención de los monarcas en las ciudades, ciudades que previamente habían liberado de los señores feudales y cuya autonomía había posibilitado su acumulación de riqueza. Por miedo al pueblo y por mantener su riquezas sacrificaron las libertades conseguidas, entregando su poder a los príncipes y facilitando la llegada del poder absoluto. La 'gente de bien' de Ypres le imploró al rey que no permitiese que los bastiones internos del pueblo, en los que ellos vivían, fueran demolidos, dado que los protegían de la 'gente común'. BOISSONNADE, P. (1927), Life and Work in Medieval Europe.

2) Terrorismo Misógeno: El papel de las mujeres de clase baja en las revueltas había sido fundamental, la solidaridad entre campesinos y obreros urbanos había estado siempre acompañada por la solidaridad entre mujeres y hombres. Un ejemplo: en la batalla de Praga, 1420, entre los Husitas y los ejércitos del Papa, 1.500 mujeres cavaron trincheras al rededor de la ciudad que luego defendieron con piedras y horcas. 

El Estado y la Iglesia se apresuraron a terminar con esta unión, que paulatinamente había ido mejorando la condición femenina. Por su parte, los gobernantes laicos iniciaron una campaña de terror y humillación contra las mujeres. Dejaron de castigar la violación de mujeres pobres y fomentaron que bandas de jóvenes abusaran de ellas a voluntad; pervirtiendo así la sociedad y la solidaridad entre sexos (se estima que en algunas ciudades la mitad de los jóvenes había participado alguna vez en una violación). De otra parte, el Estado comenzó a financiar con dinero público burdeles, en 1453 solo Amiens tenía 53 lupanares y las prostitutas no sufrían acoso alguno, su oficio era reconocido como un servicio público con el que prevenir revueltas, pudiendo ejercer su trabajo a las puertas de las iglesias o insinuarse a clientes incluso durante la misa. En este periodo la Iglesia comienza su cruzada terrorista contra las mujeres pobres que se resistían a la autoridad, lo que se conoció como caza de brujas.

3) La guerra contra los pobres:
Desde los siglos XIII y XIV y hasta el siglo XVI, es decir hasta la consolidación del Estado Moderno y de la burguesía, las revueltas campesinas fueron constantes. La revolución del hombre común fue aplastada por ejércitos coaligados de príncipes, emperadores, burgueses y Papas, segando la vida de miles de campesinas y campesinos, en los campos de batalla o en las hogueras de la Santa Inquisición. Quizás el epílogo fuera la destrucción de la comuna de Münster, declarada en 1531 por los anabaptistas "La Nueva Jerusalén". La vida en la ciudad donde se declaró un gobierno comunal y la abolición de la propiedad privada no la conocemos, pues fueron sus enemigos quienes contaron su historia, los mismos que quemaron las crónicas anabaptistas tras tomar la ciudad.

d. Conclusiones.

I. El tránsito del feudalismo al capitalismo fue un periodo brutal en el que las clases dominantes vencieron a las clases populares imponiendo el Estado Moderno y la economía de Mercado.

II. El feudalismo entró en crisis no por el auge de la burguesía, sino por la presión constante desde finales del siglo XII de las clases populares.

III. El capitalismo no era la única opción al feudalismo, durante la crisis del feudalismo la coalición entre campesinos y artesanos organizó por doquier experimentos de organización comunal que fueron aplastados por la violencia.

IV.  El capitalismo sólo se impuso tras siglos de lucha y por una estrategia contrarrevolucionaria basada en:

a. La represión violenta de las clases populares por los ejércitos de los príncipes, los nobles, la burguesía y el Papa.

b. El terrorismo de Estado contra la mujer y su persecución criminal por parte de la Iglesia: Legalización de la violación, financiación con impuestos de burdeles y caza de brujas.

c. La traición de la burguesía, que si bien en un primer momento colaboró con las clases populares para aumentar su autonomía en la ciudad, una vez enriquecida pasó a aliarse con la nobleza.

d. (Aunque no se ha hablado aquí y habrá que desarrollarlo en el futuro) El descubrimiento de América, la explotación de los pueblos originarios y el uso masivo de esclavos africanos, lo cual redujo el trabajo en Europa y obligó a gran parte de las clases populares revolucionarias a emigrar.  Marx prácticamente sólo tuvo en cuenta este último punto al referirse al origen del capitalismo, de ahí su buena consideración de la burguesía en cuanto clase revolucionaria y su fascinación por la productividad.

e. Para el presente
Lo que se ha dado a conocer en nuestro tiempo como Estado de Bienestar bien pudiera considerarse nuestro siglo XV. Las más o menos buenas condiciones de vida de las clases trabajadoras en los países del primer mundo fueron una consecuencia del ciclo revolucionario abierto en el siglo XIX y cerrado con la caída de la URSS. En ese tiempo, los poderes del mundo, temerosos de una revolución mundial, propiciaron unas condiciones de vida dignas para amplias capas de la sociedad occidental. Hoy en día, con el fracaso de los movimientos obreros y la globalización del capitalismo se ha iniciado una contrarrevolución. La economía global, el "Solo hay una salida: la austeridad" de nuestros dirigentes, es una superación del capitalismo por las clases dominantes para asegurar su dominio sobre la sociedad, 
igual que hicieron durante el feudalismo, reciclar su dominio, liquidar las opciones comunitaristas y solidarias e imponer un modelo basado en la explotación por la vía de la violencia.

La historia demuestra que con las clases dominantes jamás los pueblos han conseguido nada con la negociación y el diálogo y que sus épocas más brillantes, el siglo XV y el siglo XX, fueron fruto de intensas luchas contra la desigualdad. Aquí y ahora, que tenemos el conocimientos que no tuvieron nuestras abuelas y abuelos, podemos detener el proceso de apropiación masiva de la sociedad y la naturaleza que el genocida gobierno del mundo está llevando a cabo.

En justicia por todas las mujeres quemadas por la Iglesia, violadas con permiso del Estado. En memoria de todos los campesinos caídos y de todos los obreros que en todas las batallas y en todos los siglos se han enfrentado al poder. Es tiempo ya de ajustar cuentas con el pasado, de reescribir la historia y de una vez por todas liquidar el capitalismo y toda forma de autoridad.


Omnia Sunt Communia!


 

domingo, 20 de enero de 2013

Apuntes: El gobierno genocida del mundo I / "ocaso del feudalismo"

El mundo entero deberá sufrir una sacudida. Se dará una situación tal que los explotadores serán expulsados de sus lugares y los oprimidos se alzarán.
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El poder a lo largo de la historia se ha basado en la desposesión, en la acumulación de riquezas, tierra y privilegios a través del uso masivo de la violencia. El orden que nos gobierna no es un orden natural y espontáneo, sino el fruto de siglos de opresión, asesinato y muerte, el mundo actual es el resultado de la violencia ejercida por los grupos de poder sobre las comunidades humanas y su imagen es reflejo de esa lucha.

A lo largo del tiempo las clases realmente dominantes han ido mutando la forma de su dominación, obligadas por la presión de las comunidades a adoptar formas de control social nuevas cada cierto tiempo. De alguna forma, toda crisis del poder, toda crisis del capitalismo, es un momento en la mutación de esta estructura de muerte, en el intento - hasta hoy exitoso - de reproducción de la clase genocida mundial como dueña de las sociedades humanas.

Hoy, cuando los amos del mundo nos han llevado a un nuevo tiempo de acumulación de capital, saqueando países enteros, traslado masivamente dinero hacia paraísos fiscales y enviando a millones de personas a la miseria, urge una reflexión sobre el origen del capitalismo, lo que significa, su fundación criminal original; para a partir de ahí enlazar con las centenarias luchas frente a la explotación y hacer real el anhelo de emancipación universal, que en mayor o menor medida ha latido siempre en el corazón humano. Ahora que los sicópatas que nos gobiernan destinan billones a adquirir tierras fértiles por todo el mundo, aumentando la desposesión, amenazando nuestra soberanía alimenticia y poniendo las bases de futuras hambrunas, la supervivencia de nuestra especia y de millones de especies más, depende apremiantemente de la destrucción del capitalismo, un sistema que más pronto que tarde terminará por llevar al colapso a toda la biosfera. Si no se detiene, el planeta entero podría convertirse en una gran Isla de Pascua.


Amsterdam 1571. Ejecución y quema de la anabaptista frisona Anneken Hendriks.
Grabado de Jan Luyken


OCASO DEL MUNDO FEUDAL Y NACIMIENTO DEL CAPITALISMO

La fascinación por la producción llevó a Marx a ver en la burguesía una clase revolucionaria que liquidó las estructuras del Antiguo Régimen y liberó fuerzas que, en manos de los proletarios, deberían llevar a la emancipación mundial, de ahí la obsesión comunista por controlar la maquinaria estatal; aquí daremos otra interpretación. 

El final de la Edad Media, los siglos XIV y XV, fue un momento duro para la supervivencia del régimen de los señores, a lo largo de este periodo en toda Europa se sucedieron revueltas campesinas que hicieron tambalearse los pilares de la dominación feudal, quizás la mayor manifestación de este fenómeno fue la revolución anabaptista liderada por el reformador Thomas Münzer, quién, al grito de Omnia sunt communia (todo es de todos), inició en agosto de 1524 la Guerra de los campesinos contra los poderes de los príncipes protestantes alemanes, el emperador católico Carlos V y el poder de Roma.


Los campesinos sublevados volvieron a sus labores tras el momento revolucionario, pero en su lucha demostraron dos cosas: que la posibilidad de otro mundo ya estaba presente en sus espíritus y que, contra el pueblo, poderes aparentemente antagónicos como el que representaban luteranos y católicos podían unirse para salvaguardar sus privilegios; igual que harían las potencias enfrentadas en la primera Guerra Mundial frente al advenimiento de la URSS.

Pero antes de Münzer y después de él, existió toda una historia de resistencia, de luchas populares por el derecho al trabajo de tierras comunales, redes de solidaridad entre siervos y un reparto del trabajo más igualitario entre hombres y mujeres. Durante toda la Baja Edad Media la posibilidad de una forma de vida más comunitaria estuvo latente, hasta que el advenimiento del capitalismo, la privatización total de la tierra, la persecución de las brujas, la concentración de la población en las ciudades y la emigración a las colonias terminó por liquidarla. El capitalismo fue la estrategia y la estructura económica que las élites dominantes del Antiguo Régimen impusieron como alternativa a la resistencia popular, una contrarrevolución, una perpetuación de los dominadores de la sociedad contra los intereses de la mayoría.

Con el capitalismo se inicia un momento de desposesión del campesino anti feudal, un momento de acumulación de riqueza, de regeneración de las formas de esclavitud y de destrucción de toda autonomía, un momento similar al que por desgracia hoy sufrimos. El campesino fue disciplinado, desposeído de las tierras comunales, enviado a América o posteriormente a la fábrica, generando el proletariado moderno del siglo XIX. A su vez, la mujer, que durante la Baja Edad Media disfrutó de gran autonomía, poseedora de saberes ancestrales sobre usos medicinales de las plantas y regidora de la reproducción, fue recluida en el hogar, expulsada del trabajo asalariado y condenada por la economía capitalista a la mera función de reproductora de la fuerza de trabajo. La buena esposa y el ama de casa de la  edad moderna, nació de la sangre de la bruja que alumbraba los partos, de la campesina subversiva que con su orca amenazaba el poder de los señores. También el vagabundo medieval fue perseguido por el poder, enviado a galeras y reciclado para su explotación en el trabajo desposeído del obrero.

La historia del capitalismo es la historia de la globalización de la explotación, de la extracción violenta de las energías sociales, de la aplicación de la violencia sobre la sociedad, del secuestro del trabajo por una minoría, de la apropiación y destrucción de la naturaleza para saciar la avaricia de unos pocos. Nada hay de revolucionario en una clase cuya fuerza proviene de desposeer a las comunidades, de adueñarse, hasta el agotamiento, de los recursos naturales y que allá donde prospera sólo genera sociedades habitadas por seres inútiles, dependientes de una economía genocida que es a su vez su cordón umbilical y su tumba.